febrero 26, 2021

Paramissuperiores

Tutoriales, Hacks, Consolas Retro.

Recuerdo cuando hacía B.U.P  sobre el año 94 o 95 el diario Sport saco una pequeña vida sobre el ídolo del Camp Nou, Hristo Stoitchkov Nacido Para Ganar. Aquello supuso para mi una alegría, una felicidad que no se podía explicar,tenía en mis manos impreso en papel de periódico la vida de mi ídolo.

Aquel año se nos pedía hacer un trabajo final de ingles y yo lo tenía muy claro cual iba a ser mi trabajo.  Hristo Stoitchkov Nacido Para Ganar. Aunque mi ingles era malo y lo sigue siendo…..tirando de diccionario Español- Ingles hice el trabajo (7’5).

Dos años después aquella vida impresa en periódico se la deje a una amiga y no me la devolvió y me quedé con el trabajo que hice en el Instituto. Para todos aquellos que su ídolo fue Hristo aquí os dejo HRISTO STOITCHKOV NACIDO PARA GANAR .

LA HISTORIA DE UN GOLEADOR INDOMABLE

Esta es la historia de un triunfador. La de un hombre nacido para ganar. De fuerte carácter y temperamento muy particular, Hristo Stoitchkov se ha convertido en el tercer jugador en los 95 años de existencia os del FC Barcelona que defiende los colores azulgrana. Ha sido distinguido como el mejor jugador de Europa.

Rápido, agresivo, técnico, amo del tiro largo, Hristo el sueño de cualquier entrenador. Siendo un punto importante en la punta, un tanto valiente que va allí obsesionado por el gol y por el triunfo. Una pasión que la luz, que absorbe cada poro de su piel y que la transforma.  De él se ha escrito que según su estado de animo es como Jakyll y Hade. Los rivales dicen que es desafiante y provocador, que para él , el fin justifica los medios.

 

ORÍGENES

Hristo vino al mundo en la Bulgaria comunista. Separada de Europa, entonces, por la Cortina de Acero. Al oeste, occidente. Al este, una sociedad suavemente de doctrinas impulsada de Moscú. Separar el deport  en la cartilla de racionamiento, el pasaporte hacia una mejor calidad de vida en un mundo donde la gran mayoría se le miden por el mismo rasero. La libertad y los derechos de las personas no existe.  Stoitcko Stoitchkov y su esposa, Penka, funcionarios públicos del Ministerio de Defensa de Bulgaria.

Viven en un apartamento modesto en el número 26 de la calle Rogoshko, en el término Municipal de la ciudad de Plovdiv. El matrimonio aún tiene bajo el más pequeño sus de sus hijos, Tzanko, y a la abuela Petrana.  El hijo mayor, Petia, también habita en Plovdiv, no muy lejos del hogar de los progenitores.

En ese hogar, nació Hristo Stoitchkov. A la cinco y media de la mañana del 08 de febrero de 1966. “Si ha nacido niña le han puesto el nombre Zaprianka”, el recuerdo de su padre.

 

Penka su madre.

Hristo lleva escrito en la frente la palabra “fútbol”: “Es un gran jugador”,  repetía su padre, entonces apenas levantaba  dos palmos del suelo. Inquieto, travieso, una de sus obsesiones, vivir para crecer.

Su primer mote era “El Perro” por morder a un niño tras lanzarle una piedra a la cabeza.

Sus años de escolar los  pasó en la escuela Vaptzarov.  De niño muestra un gran interés por las Ciencias Naturales, como algunos aspectos de la biología.  Sin embargo, Hristo era muy habilidoso y completo en el deporte. Destacaba en las clases de gimnasia, en los partidos de fútbol con el colegio y en todas las pruebas de 4×100 m lisos. Era una bala.

 

SUS INICIOS COMO FUTBOLISTA

Vislumbraba en el equipo del Maritza Plovdiv un rápido niño delgado de 10 años . Ya tenía madera de líder y destacaba sobre el resto de sus compañeros.  Con su primer entrenador, Ognian Atamssou, lo eligió como defensa. Curiosamente no lo hizo debutar como delantero. “En la primera parte jugó como líbero. Íbamos en el encuentro 0-0 y decidí adelantarlo , marcó el primer gol y luego le volví a poner en  la defensa”. Recuerda Atamassou.

Su habilidad, el dominio de la pelota, gran resistencia, una garantía para su entrenador que durante los cinco años que permaneció en el  Maritza Plovdiv jugó en todas las posiciones excepto de portero:

“Mantenía un carácter ganador innato. Un día, en un partido, se golpeo en el cuello con un hierro. Ordene sustituirle y llevarlo a visitar al doctor. Él se negó a salir del campo. Dijo que no le dolía y que terminaría el partido. Se quedó en el campo y marcó el gol del triunfo”. Cuenta echando la vista atrás su primer entrenador que conserva la camiseta con el número “5”  que llevaba Hristo en su edad infantil.

Stoitchkov lloraba cuando su equipo perdía o pitaban un penalti:

” En su mente sólo encajaba la palabra Victoria”. Dice Atamassou.

Dejó el infantil para fichar por el U.S.M, un equipo modesto administrado mediante trabajo duro. Sólo estuvo un año. El periodo de tiempo para  irse con 16 años. A ser contrarrestada por el Yuri Gagarin, el equipo de una fábrica de cigarros.

Su ascensión futbolística ya se hizo poco menos de un mes su primera gran carrera. Abandono su ciudad natal para ir a Harmanli, otra más pequeña a 115 kilómetros de sur-oeste de Plovdiv, muy cerca de la frontera con Turquia. Acababa de fichar para el Hebross, de la tercera división. A la vuelta continuo con los estudios de Técnico Electrónico.

El primer entrenador de cierto renombre que tiene en su corta tutela Hristo es Sava Savov. No hay que olvidar que “Stoitchkov tiene una extraordinaria explosión. Era capaz, en esa época, de correr los 100m lisos en 11 segundos. También destaca su tremenda pierna izquierda y sus pases medidos. Cuando corre con el balón controlado en el pie  es como si tuviera un imán”.

Su vida cambio en julio de 1984. El torneo de la ciudad de Pleven reunió  algunos de los mejores equipos de la tercera división búlgara. Allí se dan cita tanto los entrenadores como los ojeadores  del CSKA de Sofía, los mejores equipos del país, no demorar en coger a Hristo Stoitchkov. A finales de febrero de 1985 en la ciudad de Tchirpan, a falta de quince minutos para terminar el partido, un futbolista de  melena oscura,delgado, salta al terreno de juego con el número quince en la parte posterior en  sustitución de Stephan Slaukov, toda una institución en el CSKA , que siempre lleva en la parte posterior el número “8”.

 

En la jura de bandera de su país, otro momento histórico en la vida de Stoitchkov.

A %d blogueros les gusta esto: