marzo 1, 2021

Paramissuperiores

Tutoriales, Consolas Retro.

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Hace unas horas se a viralizado una supuesta carta de un seguidor perico de 12 años, escribiendo a Gerard Piqué.

El título de la carta es el siguiente.

 

CARTA DE UN NIÑO DE 12 AÑOS DEL ESPANYOL PARA GERARD PIQUÉ

Hola Gerard,

Soy Pol, tengo 12 años y en casa somos del Espanyol. ¿Por qué? No sé, pero lo somos, siempre lo hemos sido y siempre lo seremos.

Los lunes, cuando voy al cole, normalmente mis amigos se ríen de mí porque el Espanyol ha perdido y el Barça ha ganado. Siempre igual! Me preguntan que por qué no me hago del Barça, y yo les digo que no lo pueden entender, y les pregunto si ellos se harán del Madrid, cuando el Barça pierda y el Madrid gane. Es igual, no lo pueden entender. Mi padre dice que es un sentimiento y dice que los sentimientos no se pueden cambiar.

A mí me encanta el fútbol y me encanta ser del Espanyol. Juego con el equipo de mi pueblo. No somos muy buenos, pero nos lo pasamos muy bien juntos. Yo hago de central y llevo el número 5, como tú y como Víctor Álvarez. Mi padre siempre me dice que me tengo que fijar como lo hacen los defensas de Primera División y aprender de ellos. Antes siempre me fijaba en Jarque, que era nuestro capitán, pero se murió. Por eso ahora, cuando vamos al campo aplaudimos durante el minuto 21, porque él llevaba el número 21. Es un homenaje que le hacemos.

Ahora siempre me fijo en tí! Mi padre dice que eres un pedazo de central, … No lo entiendo. ¿Por qué sólo un pedazo? Dice que eres elegante, rápido, que vas bien de cabeza y siempre estás bien situado. Yo lo intento hacer cuando juego. Incluso, antes de salir al campo, pongo la cabeza bajo la ducha, me mojo el pelo y me hago tu peinado y claro, con el 5 parezco Piqué.

Pero sabes qué pasa? El otro día mi padre me explicó que todo el tiempo estás poniendo cosas en internet para reírte de los del Espanyol, que estás contento cuando perdemos. Me explicó que, por ello, algunos aficionados del Espanyol te insultan, y claro, a mí eso no me gusta. No me gusta nada que te insulten pero tampoco me gusta que te rías de nosotros. ¿Que quieres? ¿Que bajemos a Segunda División? Yo soy del Espanyol pero siempre quiero que gane el Barça, porque todos mis amigos son del Barça y si gana el Barça ellos están contentos y yo quiero que mis amigos estén contentos, porque son mis amigos.

En mi equipo hay un niño que se llama Santi, que era súper malo y todos nos reíamos de él y el entrenador nos regañaba y ahora que somos alevines, Santi se ha hecho alto de golpe y porrazo y chuta muy fuerte y hace muchos goles y ya no nos reímos de él. Mi padre dice que Santi nos ha dado una lección de valores y respeto a todos. Yo no entiendo muy bien qué quiere decir eso del respeto y los valores, justo lo estoy aprendiendo. Lo que sí he entendido es que, si algún día quiero llegar a ser como tú, tengo que trabajar, esforzarme, ayudar a los compañeros y no reírme de ellos, no hacerme el chulo y escuchar los consejos del mi entrenador.

Sabes qué Gerard? Lo he pensado mucho y mucho y no sé porqué, pero al final se lo he explicado a mi padre. Eres mi jugador favorito y el mejor central del mundo, pero de mayor ya no quiero ser como tú, prefiero ser como Víctor Álvarez.”

Hasta aquí parace todo normal, pero resulta que “investigando” el tal Pol de 12 años, resulta que supuestamente tiene 18 años tal y como explica el “padre de Pol” en su blog.

 

MI HIJO TAMBIÉN ERA MESSI

“Mi hijo, Pol, cuando tenia siete años era buenísimo. Todo el mundo lo decía. Él y Marc, que también era Messi y, además, era el mejor amigo de mi hijo.

Jugaron juntos en el Preescolar,  Prebenjamines y Benjamines. Lo ganaron todo. Toda la comarca hablaba del equipo de Marc y Pol que, a pesar de ser de un pueblo muy pequeño, lo ganaban todo. En Alevines, empezaron a llegar las primeras ofertas. No eran ni del Barça ni del Espanyol, pero eran de equipos de Preferente y División de Honor. Con su madre siempre habíamos dicho que si llegaban estas ofertas (que sabíamos que llegarían, porque nuestro hijo era buenísimo) le dejaríamos decidir a él y que, si hacía falta, nosotros ya haríamos un esfuerzo. En Alevines de primer año aún jugaron juntos (con Marc, quiero decir), pero en Alevines de segundo año, nuestro hijo, Pol, que entonces tenía 11 años decidió que “lo quería probar”. Fichamos por un equipo de División de Honor, … y digo ‘fichamos’ porque, aunque era él quien jugaba, éramos su madre y yo quienes lo llevábamos tres veces por semana + el partido a 37Km de nuestro pueblo porque Pol pudiera jugar en División de Honor. Marc, en cambio, se quedó en el equipo del pueblo a jugar en Segunda División. Le dije a su padre que era “un paso atrás, perder una oportunidad”. De hecho, nos hubiese gustado que Marc hubiera fichado también, sobre todo para combinarnos los viajes, pero no fue así.

Jugamos dos años en División de Honor y dos en Preferente. Corrimos por toda Cataluña siguiendo a Pol, tanto en casa como fuera. Al principio lo jugaba todo, era el mejor del equipo. Pero el segundo año de Infantil, el entrenador le puso de lateral izquierdo y este no es su sitio. Él es pivote defensivo y yo se lo dije a su entrenador, pero me dijo que “allí Pol le daba mucho más”. Aquel año terminamos bajando de categoría y Pol, que hasta el momento había sido un jugador importante, pasó a jugar sólo medias partes.

De Cadete de primer año, en Preferente, fue horrible. Nunca fue titular. Salía a las segundas partes y algún partido ni lo sacaba. Marc seguía jugando en el equipo del pueblo, en Segunda División, iban primeros a pocos puntos del segundo y el entrenador del equipo, el mismo que Pol y Marc habían tenido cuando jugaban juntos en el increíble benjamín que lo ganaba todo, me lo había comentado muchas veces: “porque no vuelve y nos echa una mano para subir el equipo. Aquí Pol lo jugará todo, se lo pasará bien y se sentirá importante”. Y yo le decía “que no, que los entrenamientos eran muy intensos en Preferente y que era una categoría para disfrutar”.

En Juvenil de primer año cambiamos de aires. Fuimos a jugar en Primera, a un equipo más cerca de casa. Hacían equipo para subir, o eso nos dijeron. Y como Ignasi, que vive en nuestro pueblo, también jugaba allí, nos combinábamos los viajes con su padre.

Acabamos séptimos y no subimos. El segundo año de Juveniles, Pol nos dijo a su madre y a mí que no quería jugar, que había aburrido el fútbol, ​​así que se pasó dos años en blanco, sin pisar un campo de fútbol. Iba al gimnasio para no perder la forma y empezó a hacer cursas de estas de montaña, que están tan de moda.

Ahora Pol tiene 18 años. Ha empezado la Universidad y ha vuelto al fútbol. Juega al Cuarta Catalana que tenemos en el pueblo. Han hecho un equipo con un grupo de amigos y juegan para pasárselo bien. Él juega de pivote y es el mejor del equipo y eso que no entrena ningún día. Marc sin embargo, el amigo del alma de mi hijo no juega con el grupo de amigos. Marc juega en el primer equipo del pueblo, que está en Primera Catalana. Van primeros y lo está jugando todo. Es el capitán del equipo y su padre me comentó que ya les han llamado equipos de Tercera División, pero que él aquí está muy bien.

Y yo, que soy el padre de Pol, no entiendo nada. ¿Como puede ser que Marc, que ha jugado toda su vida en Segunda División, que “dio un paso atrás y perdió la oportunidad de su vida” lo haya conseguido y mi hijo, que tenía que ser Messi no?

Por suerte, tengo un hijo pequeño, Nil que apunta maneras. Le dicen Neymar y el año que viene nos vamos del equipo del pueblo, porqué nos han llamado para ir a jugar en División de Honor”.

La verdad que el escritor de este blog se lo ha currado y seguro que ni el se esperaba que se hiciera viral su “carta”. Pero lo que tiene delito que periódicos deportivos hayan dado veracidad a esta carta “

Mientras terminaba de escribir esta entrada Gerard Piqué señalaba las incoherencias de la carta.

wp-1457123025225.pngPol podría ser un caso Benjamin Button, estos pericos son unos cansinos.

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