Archivo de la categoría: Lionel Messi

Y en el Camp Nou se hizo el silencio

 


messi las palmasCorría el minuto 3 de la primera parte cuando el Camp Nou enmudeció. Messi se encontraba tendido en el suelo doloriendose de su rodilla tras chocar, rodilla con rodilla, con Bigas el central de Las Palmas, mientras en el campo se escuchaba ese run run. “Messi se ha lesionado”, ” Messi se ha lesionado”, “Estamos jodidos, no se levanta”.

leo-messi-lesiono-rodilla-izquierda-1443281961647

Sale el doctor Pruna, atiende a Messi agua milagrosa y de nuevo en el terreno de juego y…. Cambio, Messi no puede, pide el cambio, sale del terreno de juego serio, se va al vestuario y se lo llevan a la Clínica de la Cruz Blanca.

 

lesion messi

Los entendidos del fútbol presagian lo peor, si es una distensión del ligamento de la rodilla podría estar entre 1 o 2 semanas de baja, pero si es una rotura del ligamento dependería de la gravedad de la lesión.

A la finalización del partido los Servicios Médicos del FC Barcelona en un comunicado sobre la lesión de Leo Messi  y tras las pruebas realizadas confirman que el jugador sufre una rotura del ligamento colateral interno de la rodilla izquierda y estará entre seis y ocho semanas de baja, por lo que se perderá partidos importantes de la Champions como el del martes ante el Bayer Leverkusen y la visita del sábado al Sevilla. Hasta que llegue el Clásico del Bernabéu del 21 de noviembre, fecha en la que podría regresar.

Si ya lo teníamos difícil con la sanción de la FIFA de no poder fichar, la lesión de larga durada de Rafinha ahora viene el más difícil todavía, estar dos meses sin Leo Messi. Ya es hora de que Neymar y Luis Suárez tiren del carro y hacer silenciar la Messidependencia.

Quien se quema? Madrid! Quien se quema? Madrid!

realmandrilui3[1]

 

 

No se trata de un cántico culé, aunque también podría serlo. Quinta derrota del Madrid en la Liga ante un Granada que fue superior y que hizo valer el gol de Cristiano Ronaldo en propia puerta.

Es gracioso oír a Karanka que el Madrid esta a la altura del Barça después de empatar en la Copa del Rey contra el equipo culé. Venden un empate como si fuera una victoria. Camuflan su malos resultados vendiendo humo, pero llega el partido de Liga contra el Granada y salen derrotados.

Después del partido de Copa al día siguiente sale el Sr. Callejon el goleador sin goles a la sala de prensa y se marca unas declaraciones de esas que gustan en Madrid.

“Lo de que Messi llamó ‘muñeco de Mourinho’ a Karanka es verdad. A lo mejor es normal que en un terreno de juego haya un momento de calentura y todos insultamos y decimos a veces cosas de las que después nos arrepentimos. Pero que un compañero de profesión espere una hora, hora y media después de terminar el partido para increpar a un compañero nuestro con su mujer delante, pues esa situación sobra un poco. A veces ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos”.

Un intento de desprestigiar a Leo Messi… Lo más increíble es que Messi se espera entre una hora y hora y media… Joder.

Messi tiene el poder del “Cambi de lloc instantani”. Messi es el verdadero Son Goku!.

Si el autocar del Barça sale del Bernabeu 45 minutos después del partido y Callejon dice que Messi se espero en el parking del Bernabeu entre una hora y hora y media el goleador sin goles miente.

Lo bueno es que no hay pruebas gráficas. Que tendrá el parking del Bernabeu que todo el mundo espera a alguien?. Mourinho a un arbitro… y ahora supuestamente Messi.

Para complementar las declaraciones de Callejon sacan un vídeo de Messi escupiendo al banquillo del Madrid desde 3 o 4 m de distancia todo un crack del escupitajo….

No, no me olvido de Mourinho, pierde el Madrid y ya es culpa de todo el mundo. Jugosas declaraciones de ayer después del partido.

“La responsabilidad es mía. Cuando ganamos es autogestión y cuando perdemos es responsabilidad del entrenador. No hemos hecho un buen partido. Hemos perdido. He sido yo el responsable”.

“Hay una cosa que está clara, desde hacer mucho tiempo. Es que hay equipos que no tienen ningún tipo de control en el calendario y en la marcación de los partidos. El miércoles fue un partido tremendo de desgaste para los dos. Uno juega hoy y otro mañana. Ha sido siempre así, pero este equipo tiene que responder de otro modo”.

“Hay jugadores que jugaron 90 minutos -en referencia a la Copa frente al Barça- y otros que no, algunos yo sé por qué estaban cansados, porque el miércoles trabajaron mucho, pero otros no sé porqué estaban cansados porque el miércoles estaban en la grada o en el banquillo”.

Es lo mismo de siempre, no tiene otros argumentos que meter mas mierda a su máximo rival para que nadie hable del mal juego del Madrid.

No voy a ser hipócrita pero me alegra que el Madrid este así y al Barça le interesa, más grande se hace la leyenda del Barça.

El Madrid de hoy es el Madrid que era el Barça de Gaspart un Madrid sin rumbo.

Como buen culé que soy.. Quien se quema? Madrid! Quien se quema? Madrid!, Madrid se quema, se quema Madrid…

 

Objetivo: 11 puntos

La derrota del equipo blanco en Sevilla hace que el Barcelona tenga la oportunidad de abrir distancias en la Liga BBVA respecto a su histórico rival. El Levante, su rival, atraviesa un buen momento. Tito no podrá contar con Villa, lesionado.

Muchos en Barcelona no esperaban esta oportunidad, pero se ha dado. El Real Madrid salió derrotado del Benito Villamarín, lo que hace posible que el Barcelona cierre esta jornada con una ventaja de 11 puntos sobre el conjunto dirigido por Mourinho si vencen al Levante a domicilio.
Así, las miradas se fijarán en Messi. El argentino puede ser una vez más el protagonista del partido en el Ciudad Valencia. En Champions League, ante el Spartak de Moscú, La Pulga firmó una gran actuación. En estado de gracia, podría ser el protagonista de una jornada que podría decantar la Liga para los azulgranas.
Para lograr esto, Tito Vilanova cuenta con una baja de última hora, la de David Villa, lesionado con molestias en el tobillo izquierdo. La enfermería la completan los defensas Marc Bartra, Marc Muniesa y Eric Abidal y los delanteros Alexis Sánchez e Isaac Cuenca. Asimismo, recupera a Adriano y a Thiago.
En cualquier caso, habrá rotaciones en el once del Barcelona. Xavi podría tener descanso y Cesc sería su sustituto en la media. Puyo volvería al equipo titular en detrimento, quizá, de Piqué. Arriba, todo apunta a que Pedro y Tello acompañarán a Messi.

El equipo levantinista, por su parte, jugará con la moral por las nubes tras haber ganado cuatro de los seis últimos partidos en la Liga BBVA y haber cosechado una victoria en la Europa League ante el Helsinborgs (1-3).
El preparador del Levante, Juan Ignacio Martínez, tiene la baja por lesión de Dariusz Dudka y de Pedró López, que fue expulsado por doble cartulina amarilla en el último encuentro, ante el Deportivo en Coruña. Mientras, recupera al griego Theofanis Gekas una vez superadas una lumbalgia. El técnico valenciano mantendrá su once habitual en Liga, con la única novedad de la entrada del alemán Chris Lell en el lateral derecho por Pedro López, pues reservó a siete jugadores en el partido de Liga Europa.

 

El show de Mou

Volvemos a la misma historia de siempre. Si el Madrid pierde, es por culpa del calendario, del árbitro de turno, porque el Barcelona controla a su antojo el calendario para salir favorecido o porque jugó partido de Champions en miércoles y tienen un día menos de descanso

La historia la conocemos todos desde que Mourinho aterrizo en Madrid. Siempre desviando la atención cuando se le pregunta por como juega su equipo y nunca habla de fútbol.

En la Liga pasada con ayudas arbitrales y justo ganador de la liga no hubo reproches ni quejas a ningún colectivo.

Pero ayer volvió a las andadas, perdió contra el Betis 1-0 y hoy si gana el Barcelona se quedará a 11 puntos de los culés.

Con toda su jeta, se sienta en la sala de prensa y…

                                  BIENVENIDO  AL SHOW DE MOU

showmou

MourinhoEs obvio que quien juega el miércoles no debería hacerlo hoy. Otros controlan el calendario, pero como siempre hablo yo. Como en Manchester del árbitro. Siempre soy yo el malo.

El Barça juega hoy domingo , por que el Levante jugo el  jueves la UEFA. No estoy de acuerdo en que el club salga a protegerle cuando es él sólito el que monta lo que monta. Tú te lo guisas, tú te lo comes Zas! en toda la boca Mourinho.

Mourinho: Hablamos de profesionales de primer nivel que cuando tienen más fatiga de lo normal deben sacar otras cualidades, como la fortaleza mental, el espíritu de sacrificio. Cuando vi a Stepanek, a sus 34 años, jugar tres partidos en tres días en la final de la Davis y comprobé que se moría por ganar, por dar una victoria a su país, pensé que hombres de 23, 24 o 26 años pueden jugar perfectamente miércoles y sábado. En el deporte cuenta el corazón, no sólo las piernas. Cuando tienes mucha voluntad de hacer algo, resucitas.

Aquí si que le doy  la razón, pero con un matiz, el Málaga jugó en Rusia el miércoles y el Valencia en martes. resultado Málaga gano al Valencia, no hay excusas.

Mourinho: He felicitado a los jugadores del Betis porque dejaron todo lo que tenían, lucharon del primer al último minuto con un espíritu de sacrifico enorme. Ellos no tienen culpa del gol mal anulado a Benzema ni del penalti claro no señalado en los últimos minutos. El Betis jugó mejor que el Madrid y también luchó más. Aunque se benefició de los errores del árbitro, mereció la victoria

No voy a decir nada del supuesto gol anulado por que no lo llegue a ver, pero si que vi las manos. Como siempre he dicho hay manos y manos y las de ayer para mi no eran manos, no sé de que se queja si en la liga pasada el Madrid salvo muchos puntos con algunas manos muy claras de sus jugadores dentro del área.

Mouriño habría que recordarte, que el árbitro de la  semana pasada se olvido de pitar un penalti en contra del Madrid o el gol de Soldado mal anulado por fuera de juego.

Florentino ves tomando nota de todo lo que está pasando, que no es más ni menos, que una reedición de los Galácticos que te obligaron a dimitir en tu primera etapa.

Y como culé que soy por mi Mourinho forever en el Madrid

Que pasa con David Villa?

Al terminar el clásico el pasado Domingo todos nos preguntamos, que ocurre con Villa.
Aficionados se preguntaban en el termino del partido que por que Tito Vilanova no saco al Guaje en un partido como este, era el perfecto partido para meter hay un puro `9´ como es el delantero asturiano del conjunto azulgrana.

David Villa desde su recuperación de su sufrida lesión, simplemente a jugado 130´ minutos en seis partidos, como es habitual en este cazador de goles anotando tres goles en esos 130´ minutos disputados y uno de ellos el ultimo gol que dio la remontada definitiva ante el Sevilla.

Todos sabemos que no era fácil en un encuentro así dar salida al Guaje, ya que Tito sustituyo a Fábregas por Alexis Sanchez. La duda es si no hubiese ido el Barcelona mejor con el asturiano en vez de con el chileno, ya que el asturiano posee mas definición cara puerta y es un verdadero `9´ y el chileno muy buen jugador también eso no cabe duda pero es mas del estilo de desbordar los defensas y dar el pase. Por eso mi opinión es que nos faltaba un delantero de área y con pegada como es el Guaje para terminar todas las jugadas que tuvimos.

Recordar que Pedro, Messi e Villa formaron la última delantera campeona de la zaga blaugrana. Messi no para siempre esta en un gran nivel, Pedro ya está de nuevo en el nivel que estaba antes y Villa es ahora quien  pide tanda.

Fuente

La vida sigue igual…

El partido comenzó con un sin sentido en la alineación blaugrana, Adriano, sí Adriano, jugando de central y terminó con otro incluso más grande, Pepe dando lecciones de moral y acusando a Iniesta de teatro. Al igual que no gastaré una línea en hablar de cuestiones políticas, tampoco lo haré en repasar el historial del portugués.

En cuanto al partido hay una conclusión clara, si el Madrid no ganó anoche con una defensa formada por Alba,Mascherano,Adriano y Montoya (gran partido el suyo) no sé cuándo lo hará.

Grandísima jugada de elaboración culminada por Ronaldo, 1-0 y al Barça todavía se le esperaba. Posteriormente, Benzemá tendría el 2-0 en sus botas (me pregunto los palos que le habrían caído si hubiera sido Higuaín)

 

 

Y apareció él, se puso el traje de pícaro y empató el partido. Messi ponía las tablas en un marcador que no reflejaba lo vivido sobre el terreno de juego, quizás demasiada recompensa para el Barça.

Falta lejos del marco de Casillas y, recordando momentos veraniegos, el MEJOR jugador del mundo la puso donde sólo los elegidos pueden. 2-1 y el Madrid contra las cuerdas. Posibles penalties (o no) a Özil e Iniesta, más que probable expulsión de X.Alonso y Busquets y clara falta a Iniesta previa al empate del conjunto blanco.

Contemplo perplejo ciertos medios  que titulan “el Madrid se agarra a la Liga y sale reforzado del Camp Nou“. ¿Reforzado en qué? En que sigue a 8 puntos porque en otra cosa…La cuestión es que un Madrid que venía (según los mismos medios) en su mejor versión y con toda la plantilla al completo no pudo contra un Barça cuyas bajas no es cuestión de enumerar.

En conclusión, la vida sigue igual y esa es la mejor noticia en “Can Barça“.

Fuente

No hay peor ciego que el que no quiere ver

 

macariokarankaAitor Karanka se empeña en no querer ver la verdad, ya sea porque le da miedo, porque no le gusta o porque simplemente está mejor creyendo sus propias mentiras.

Karanka volvió a comparecer en la sala de prensa, ya que Mourinho sigue con su ley de silencio impuesta en Liga desde el partido contra el Villareal.

El perrito faldero de Mou ha vuelto a dejar unas cuantas perlas en la rueda de prensa de hoy.

“En el ambiente se habla del partido de mañana y cuando caiga el récord será fruto del trabajo. Estos jugadores merecen ser campeones. No sé si al final podrán serlo, pero se lo merecen. Estos jugadores, lo que están sufriendo, las adversidades que están encontrando, merecen ser campeones. Después de mucho trabajo queda poco. El Camp Nou es un partido más y hasta que no llegue no hablaremos”.

Adversidades? que adversidades están encontrando si han tenido carta blanca en algunos arbitrajes!!!. Que razón tienes Karanka  los pelotazos parados (Higuaín) con la mano los llaman adversidades…..

Preguntado por el duelo de goleador entre Messi y C. Ronaldo. El perrito faldero no tiene dudas el mejor del mundo es C. Ronaldo.

 “La lucha es la de ganar la Liga. No tenemos duda de que Cristiano es el mejor jugador del mundo. Todos saben de la importancia de este jugador”.

El mejor del mundo? me parto!!!

Mientras Messi aparece en las grandes citas, C. Ronaldo aparece con equipos flojos enseñando su muslo derecho.

La semana que viene veremos el clásico en el Camp Nou. Si el equipo culé gana a los blancos será robo, villarato y habrá la típica tangana para tapar el pobre juego del Madrid provocada por algún jugador.

Por ahora es pura especulación pero ellos seguirán con sus mentiras…..

Messi es candidato a ser uno de los 100 personajes del año

En medio del fervor que generó la victoria del Barcelona ante el Milán y el pase a semifinales de la Uefa Champions League, Lionel Messi fue incluido entre los candidatos a ingresar en la lista de los 100 personajes más influyentes del 2012 de la prestigiosa revista Time.

Vale decir que esta es la segunda vez consecutiva que Messi es escogido por la publicación norteamericana, la cual habitualmente se centra en otro tipo de personalidades y no suele tener en cuenta futbolistas (si a otros deportistas) ni siquiera al momento de preseleccionar. Con Leo eso parece haber cambiado.

En su portal web la revista presenta una valoración individual de cada candidato y sobre Messi dice: ¿Dejará alguna vez de romper récords Lionel Messi?. El 20 de marzo, con el ‘hat trick’ 18 de su carrera, superó a César Rodríguez y se convirtió en el máximo goleador de Barcelona de todos los tiempos. Esto se produjo apenas dos semanas después de que Messi se convirtiera en el primer jugador en la historia en anotar cinco goles en un partido de Liga de Campeones. ¡Cuidado, Pelé: Messi puede ser el mejor futbolista de todos los tiempos!.

Entre los demás preseleccionados aparecen el presidente de los Estados Unidos Barack Obama, el empresario y creador de la red social Facebook Mark Zuckerberg y la cantante Lady Gaga. Los resultados se darán a conocer el 17 de abril.

 

Barça, ¿evolución o revolución?

 

1332527836_561835_1332533066_noticia_normal

 

¿Es el Barcelona un hito en la evolución del fútbol? Este relato-crónica abarca del siglo XIX al XXI. De la torpeza se ha pasado al refinamiento, de la fuerza a la técnica, del espíritu del guerrero a la inteligencia del espadachín. El exfutbolista Michael Robinson y el periodista John Carlin dan su personal visión de una máquina irrepetible llamada fútbol.

 Mucho se discute, en España y fuera, sobre si el Barcelona de Pep Guardiola es el mejor equipo de fútbol de todos los tiempos. Por más entretenido que nos resulte, es un debate imposible de resolver. Es incluso estéril. Existen demasiadas variantes y nos falta información. El juego es más rápido hoy, los jugadores recorren más kilómetros por partido, los balones y las botas son diferentes a cuando jugaban Alfredo di Stéfano en el Real Madrid, Pelé en la selección brasileña o Puskas e Hidegkuti en la Hungría de los cincuenta. En cuanto a grandes campeones de Europa como el Ajax de Johan Cruyff, o el Milan de Van Basten y Baresi, o el Liverpool de Sou­­ness y Dalglish, los juicios son por necesidad subjetivos. Si alguien da la impresión alguna vez de ganar el debate, nunca va a ser porque exista una verdad científicamente demostrable sobre la cuestión, sino porque, como un buen abogado, argumenta mejor o quizá, sencillamente, porque grita más.
Además, cuando hacemos comparaciones de este tipo nos limitamos a hablar de equipos que aparecieron tras el invento de la televisión, como por ejemplo de aquel Real Madrid de las cinco Copas de Europa consecutivas, el que venció 7 a 3 al Eintracht de Fráncfort –para deleite de la primera generación de telespectadores– en 1960. Pero ¿qué sabemos de antes de aquella época? Las borrosas imágenes cinematográficas que nos dejaron, por ejemplo, el Mundial que ganó Uruguay contra Brasil en 1950 –el famoso “Maracanazo”– no tiene la más mínima utilidad como material comparativo. Entonces, ¿quién está en condiciones de refutar la noción de que el mejor equipo nunca visto fue aquel Uruguay, o la Italia campeona del mundo en 1934 y 1938, o el Arsenal que arrasó en la Liga inglesa en aquella misma época, o incluso una de las dos selecciones, In­­glaterra o Escocia, que disputaron el primer partido internacional de la historia en 1872?
Lo que sí podemos decir, en cambio, es que el actual Barcelona representa un hito en la evolución del fútbol. Existe un antes y un después con este equipo. Ha redefinido el juego, ha hecho que la totalidad del mundo del fútbol –desde los entrenadores de niños pequeños hasta los cuerpos técnicos de los clubes más grandes del mundo– vuelva a la pizarra y reconsidere sus premisas más elementales. Empezando con el sagrado concepto de la posición táctica: que si el que mejor funciona es el 2-3-5, o el 4-3-3, o el 4-2-4 o el 4-4-2. El Barça ha condenado la rigidez matemática en el fútbol a la irrelevancia. Lo mismo ha hecho con la anciana y venerable noción de que los centrales, o los delanteros centros, tienen que ser altos y fornidos. O con aquel artículo de fe que reza que todos los equipos necesitan un stopper, un especialista en destrucción, en el centro del campo. El Barça ha representado una revolución democrática en el deporte. Ha demostrado, con sus éxitos, que la única condición necesaria para que un jugador de fútbol prospere es que sea hábil y listo con el balón. El tamaño no importa, y la posición de cada uno en el campo, tampoco.
El germen fue “el fútbol total” del Ajax de Ámsterdam, patentado por aquel filósofo del deporte Rinus Michels. Su discípulo predilecto, Johan Cruyff, lo trajo al Barcelona, primero como jugador y después como entrenador. Y de ahí salió el dream team barcelonés. Lo que vemos hoy es la versión perfeccionada de ese modelo, una destilación purificada de la ideología de Michels. Lo que practica el Pepteam es más que fútbol total; es fútbol absoluto.
Volvamos más atrás en el tiempo, antes del Ajax de Michels, cuyos principios él mismo transportó a la maravillosa selección holandesa de los años setenta (como el Bar­ça ha hecho hoy con la española campeona del mundo). Volvamos a las primeras raíces del deporte cuyas reglas se escribieron en un pub londinense en 1863 e intentemos trazar su evolución como en cualquier evolución de la naturaleza, como en el de la propia especie humana, que a lo largo de los milenios ha dejado atrás lo que no funciona y se ha adaptado a lo que se necesita, potenciando la eficacia.
Aquel primer partido internacional en 1872 entre Escocia e Inglaterra se disputó en un campo de críquet (el deporte nacional de las islas desde hacía más de cien años) ante 4.000 espectadores. Los cronistas de la época plantearon el posicionamiento sobre el campo en términos numéricos, señalando que Inglaterra había jugado con una formación 2-8, y Escocia, con un 3-7. Pese al predominio de delanteros en ambos equipos, el partido acabó 0-0, lo que demostró una gran verdad no del todo digerida hoy día: que llenar la delantera de efectivos no siempre es el método más eficaz para marcar goles; que la congestión no conduce a la creatividad. La otra moraleja del partido, relacionada con la primera, fue que dejar más espacios permite un juego más fluido. El 3-7 de los escoceses resultó un estilo de juego definido más por la posesión del balón y el pase que por los pelotazos y los poco eficientes intentos de dribbling de los ingleses.
El salto cualitativo se dio seis años después, en 1888, cuando el Wrexham ganó la Copa de Gales luciendo un novedoso 2-3-5, el llamado “sistema pirámide”, que se impondría como inflexible ortodoxia durante los siguientes 40 años. Hasta que en 1930, Herbert Chapman, el entrenador del Arsenal, patentó la formación WM. Y hasta que el seleccionador italiano Vittorio Pozzo inventó el 4-3-3, conocido como “el método”. Este consistía en colocar a los jugadores con el fin de brindarles mayor espacio de maniobra. Significaba darle al pastor un prado. Y así fue como tanto el Arsenal como Italia pillaron desprevenidos a sus rivales. Estos, desorientados, no sabían descifrar los planteamientos de Chapman y Pozzo y, como consecuencia, el Arsenal fue el equipo dominante de Inglaterra en los años treinta e Italia ganó dos Mundiales seguidos: 1934 y 1938.
Después de la II Guerra Mundial, la revolución, cuyo impacto se siente aún hoy, vino de Hungría. Un partido disputado en el estadio de Wembley en 1953 entre los húngaros, campeones olímpicos el año anterior, e Inglaterra sacudió el mundo del fútbol. A los ingleses no les cabía en la cabeza la posibilidad de perder. Nunca habían sido derrotados por un equipo de fuera de las islas y se les consideraba los mejores del mundo de facto, del mismo modo que los equipos que ganan los torneos de béisbol o fútbol americano en Estados Unidos se llaman a sí mismos “campeones mundiales”. Pero la selección húngara dio un baño de humildad devastador a los ingleses. Los comentaristas no tuvieron más remedio que reconocer que Hungría había dado una lección de fútbol a los inventores del deporte. Empleando una filosofía basada en la posesión del balón y la exquisita técnica individual de sus jugadores, los húngaros –cuyo jugador estrella fue el futuro madridista Ferenc Puskas– utilizaron un arma secreta cuyo impacto los ingleses fueron incapaces de contrarrestar. El supuesto delantero centro Nándor Hidegkuti no jugó como tal; ocupó una posición más retrasada, en el centro del campo. Fue lo que hoy llamaríamos “un falso nueve”. Hidegkuti no era ni una cosa ni otra, ni delantero ni centrocampista, y los robustos defensas ingleses no supieron qué hacer con él. Les mareó. Marcó dos goles y generó los espacios para que Puskas marcara otros dos. El resultado final fue 3-6. Cuando se volvieron a ver las caras las dos selecciones, un año después en Budapest, los ingleses siguieron igual de perplejos. O más. Perdieron 7 a 1. El Real Madrid tomó el relevo fichando a Puskas y utilizando a Alfredo di Stéfano como una versión incluso más imprevisible, dinámica y todoterreno que Hidegkuti. Fue un equipo imparable. Imitó el modelo húngaro, y en cuanto a victorias sobre el campo, lo superó.
Italia, concretamente el entrenador Helenio Herrera, dio con el antídoto a principios de los sesenta. No solo contra el estilo húngaro-madridista, sino contra la fortaleza física de otra nación en ascenso, Alemania. Partiendo de la premisa de que el balón era prescindible, el catenaccio consistía en esperar y esperar atrás, enredar al rival en una telaraña, aprovecharse de su fijación ofensiva y estar atento al agotamiento del rival y a la oportunidad de un contraataque que resultara en gol. Con un tanto era más que suficiente. Herrera inventó también el fenómeno del “líbero”, un defensa que jugaba por detrás de la última línea en caso de emergencia; un seguro de vida. No fue, ni pretendió ser, una obra de arte; Herrera no fue ningún Miguel Ángel ni el estadio de San Siro la Capilla Sixtina. Pero funcionó. El Inter de Herrera ganó la Copa de Europa en 1964 y 1965.
A los alemanes les intrigó la idea del líbero, pero desde una perspectiva más osada. Entendieron que si el jugador que ocupaba ese puesto no tenía que marcar a ningún jugador específico, entonces nadie le marcaría a él. En vez de limitarse a operaciones de bombero, podría infiltrarse en el medio campo e incorporarse al ataque creando superioridad numérica ante la defensa rival. Por primera vez, un jugador que por ubicación en el diagrama militaba en defensa sumaba las virtudes de un pasador. Incluso sabía disparar a puerta. Ese fue el papel que Franz Beckenbauer patentó y que casi ganó la Copa del Mundo para Alemania en 1966.
La selección que les ganó, Inglaterra, hizo la primera aportación táctica proveniente de las islas desde tiempos de Chapman. Acabó con la ortodoxia del wing, del extremo especialista cuya misión consistía en driblar por las bandas, superar al lateral por velocidad y cruzar el balón al área rival, creando ocasiones de gol para el delantero centro. Alf Ramsey, el entrenador inglés, se deshizo de los wings. Su 4-4-2 creó un bloque compacto de ocho compuesto de centrocampistas versátiles con movimientos imprevisibles. Los wings cedieron su lugar a jugadores menos técnicos, menos especialistas, pero mejor colocados para asociarse con el balón.
La selección dominante de aquella época, sin embargo, fue Brasil, ganadora del Mundial en 1958, 1962 y 1970. Eran los Harlem Globetrotters del fútbol. Un fenómeno sui generis y, por definición, irrepetible, fundamentado en una técnica nunca vista y en una filosofía de ataque sin cuartel. Jugaban 4-2-4 y su plan era sencillo: si el otro marca uno, nosotros marcamos dos; si el otro tres, nosotros, cuatro. En los demás países, el lateral izquierdo, por ejemplo, era un jugador aplicado, rígido en sus principios defensivos; en Brasil era otro atacante más. A día de hoy, solo los brasileños producen jugadores (Carlos Alberto, Roberto Carlos, Dani Alves, Marcelo) de estas características; supuestos defensas que recorren todo el campo, marcan goles y juegan como antiguos wings.
Tras la exhibición de los brasileños en 1970, el primer Mundial retransmitido en color, el fútbol explotó como fenómeno de masas televisado. Inmediatamente después vino otra exhibición, de un lugar menos esperado, pero hizo un ruido que sigue resonando hoy. Holanda fue la cuna de la gran revolución del fútbol moderno; el Ajax de Ámsterdam dio un paso hacia delante en la historia del fútbol. Rinus Michels, primero entrenador del Ajax y después de la selección holandesa (“la naranja mecánica”), fue el inventor del famoso “fútbol total”. Y dejó un legado que incluyó tres Copas de Europa consecutivas para el Ajax –en 1971, 1972 y 1973– y llevó a Holanda, con Johan Cruyff como estandarte en el campo, a la final de la Copa del Mundo en 1974 y 1978. La inspiración de Michels fue aquel equipo húngaro que puso a Inglaterra en su sitio en los años cincuenta. Pero los holandeses llevaron aquel modelo a otro nivel.
La idea no era cómo distribuir a los jugadores –dividirlos claramente entre defensas, centrocampistas y atacantes–, sino cambiar su actitud, lograr que se comportasen –que pensasen– de otra manera. El defensa ya no era un mero bloqueador, un stopper, sino que tenía que saber distribuir el balón igual de bien que un mediocentro. El dominio del balón era el requisito indispensable. El jugador de Michels tenía que sentirse cómodo con el balón en los pies, jugase donde jugase. Cuando recuperaba el balón levantaba la cabeza, buscaba un compañero y se la pasaba, iniciando una jugada de ataque. El ritmo del juego se incrementó. El Ajax y Holanda daban la sensación de jugar con más velocidad que cualquier otro equipo en la historia. Daban esa sensación porque era verdad. Uno veía las imágenes de cómo jugaba el Real Madrid apenas diez años antes, o incluso Brasil, recién, y parecía que el Ajax se movía a cámara rápida, como en las primeras películas de Hollywood.
Michels llevó la antorcha naranja al Barcelona, donde ejerció de entrenador durante seis años en los setenta, sin poder acabar de implantar su modelo con el éxito deseado. Pero dejó su huella, y especialmente con el fichaje de Cruyff como jugador. El Barcelona, eternamente indignado por cómo el Real Madrid supuestamente le había “robado” a Alfredo di Stéfano en 1953, había intentado compensar su sensación de inferioridad respecto al gran club de la capital española pagando cantidades descomunales por reputados cracks. Pero ni Ladislao Kubala, ni Diego Maradona, ni Bernd Schuster, ni el propio Cruyff acabaron con la histórica hegemonía blanca. Conquistar el santo grial de la Copa de Europa siguió siendo la gran asignatura pendiente culé. Maradona pasó por el club sin pena ni gloria.
El giro decisivo vino con la llegada de Cruyff al banquillo en 1988. De la noche a la mañana, el entrenador se coronó rey, suplantando al jugador; la filosofía de juego sería ahora la llave del éxito. La primera temporada de Cruyff en el Barcelona, sin embargo, fue un desastre y si no hubiera sido por su legendario apellido, y si él mismo no hubiera creído tan inflexiblemente en sí mismo, lo normal hubiera sido que el Barcelona lo echase. Cruyff convenció al presidente del Barcelona, Josep Lluís Núñez, que dejara a un lado el mero resultadismo, que mirara a largo plazo y le dejase apostar por el concepto de fútbol total que había encandilado al mundo 15 años antes y que algunos habían intentado –con mínimo éxito– imitar. Ese era el camino a seguir, esa era la causa por la que merecía la pena luchar o morir.
“Cruyff dijo: “Cambiaré el mundo del fútbol, jugaré sin delantero centro”
En una conversación privada en aquellos tiempos, durante una noche en la que se consumieron muchas Heinekens, Cruyff declaró a un compañero de copas: “Voy a cambiar el mundo del fútbol”. ¿Cómo? “Mis defensas serán centrocampistas; jugaré con dos extremos y ningún delantero centro”. Su interlocutor pensaba que estaba borracho. No lo estaba. Sin un delantero centro en contra, los centrales rivales se quedarían en el desempleo; con dos extremos, el espacio en el campo se ampliaría enormemente, y ahí podría jugar a gusto un equipo donde sus jugadores serían unos maestros con el balón.
Un ejemplo de su filosofía se vio con el fichaje de Miguel Ángel Nadal. En el Mallorca, Nadal había sido el creador del centro del campo. Goleador también. Cruyff sorprendió al fútbol español colocándolo en el centro de la defensa. Y ahí triunfó Nadal, de­­fendiendo cuando tenía que defender, pero ante todo, y como misión prioritaria, iniciando jugadas de ataque. Un año después del fichaje de Nadal, el Barcelona ganó su primera Copa de Europa, en Wembley, con un gol marcado por un holandés, Ronald Koeman, el fútbol total hecho carne. Sobre el papel jugaba en el centro del campo; sobre el terreno jugaba en todos lados.
Pero el Barça de Cruyff no logró afianzar su modelo con victorias en la competición más gran­­de, la Copa de Europa; no fue un equipo que marcó época en cuan­­to a trofeos continentales acumulados, como el Real Madrid o el propio Ajax, o el equipo que le usurpó la gloria, el Milan de Arrigo Sacchi, un híbrido tremendamente eficaz entre la astucia y dureza tradicional de los italianos en defensa desde tiempos del catenaccio y la clase de los tres holandeses que eran la columna vertebral del equipo: Marco van Basten, delantero; Frank Rijkaard, centrocampista, y Ruud Gullit, a veces defensa, a veces delantero. Los resultados de Cruyff no fueron nada desdeñables. Cuatro ligas españolas consecutivas, la Copa del Rey, la Recopa de Europa, supercopas tanto nacionales como europeas y, ante todo, la ansiada Copa de Europa. Pero solo logró conquistar una. No lo suficiente para que un equipo leyenda en Cataluña (“el dream team”) traspasara fronteras, pero sí para que la teoría Cruyff siguiera viva. Su juego seducía por su elegancia y belleza. En vez de la camiseta blaugrana, podrían haber jugado con esmoquin. El encanto del estilo de juego cruyffista cautivó al club, a sus seguidores, a la prensa catalana y a los jóvenes jugadores que tuvo bajo su mando, principalmente al más inteligente y receptivo de ellos, Pep Guardiola. Cruyff se fue, pero los equipos que heredó pasaron al mando de otros holandeses, Louis van Gaal y Frank Rijkaard, mientras que en las cate­­gorías inferiores se insistió en predicar el modelo cruyffista, en generar automatismos diseñados con el propósito de recrear y perfeccionar el prototipo.
La llegada de Guardiola, el discípulo predilecto de Cruyff, al banquillo coincidió con la entrada en escena de una camada de jugadores que habían digerido la filosofía de la casa desde la temprana adolescencia. Entre ellos, Xavi Hernández, Víctor Valdés, Gerard Piqué, Andrés Iniesta, Cesc Fàbregas y Leo Messi. Lo que les enseñaron, ante todo, fue que el balón era soberano; la posesión, la máxima –prácticamente la única– prioridad. Era el polo opuesto al catenaccio, cuyo punto de partida era que el otro debía controlar la posesión del balón. Y estaba en las antípodas del robusto atleticismo que se sigue premiando hoy en el fútbol inglés, cuyo estereotipo (y capitán de la selección) es el central John Terry. Este es un gran defensor, un gran stopper, porque tiene que serlo. Por falta de técnica cede el balón con tanta frecuencia al rival que se ve obligado a estar todo el tiempo al límite de sus posibilidades, en estado de permanente emergencia. Lo mismo, o más, se puede decir del defensa del Liverpool Jamie Carragher, tan admirado por sus fans y por la totalidad del fútbol inglés por sus indudables virtudes marciales, por su espíritu ancestral de sargento, defendiendo las barricadas contra ejércitos alemanes, afganos o zulúes. Uno observa a Terry y Carra­gher en el terreno de juego y entiende cómo se convirtió Gran Bretaña en un imperio sobre el que el sol nunca se puso, pero entiende también por qué la selección inglesa de fútbol no ha brillado, ni ha ganado nada, en medio siglo.
El Barcelona, en cambio, tiene de centrales a Piqué, que fue atacante en la adolescencia, y a Mascherano, que jugó en el medio del campo para el Liverpool. Mascherano rompe también el viejo molde del central grandote; es uno de los jugadores más pequeños de un conjunto que, según cuentan, es conocido en el vestuario del Real Madrid como “los enanitos”. Y aquí vemos una faceta importante de lo que aporta de nuevo el Barcelona: aunque la disciplina en el campo es total, no se sabe muy bien en qué posición juegan muchos de los jugadores. Se ve la alineación del once inicial en televisión antes de empezar un partido, pero una vez que suena el pitido inicial empiezan a aparecer en los lugares más inesperados. Dani Alves sale en las listas como lateral derecho, pero ejerce más de centrocampista ofensivo, o wing; Iniesta no se entiende muy bien si es un extremo derecho o izquierdo, o si su lugar es el centro del campo; Alexis Sánchez es un delantero centro –el target man más bajito de la historia–, pero se disfraza de extremo; Messi es un falso nueve y mucho más, el heredero directo de Hidegkuti pasando por el todoterreno goleador de Di Stéfano; Fàbregas, ni él mismo sabe cuál debe ser, según los antiguos criterios, su colocación en el campo. Los que marcaron los dos goles del Barcelona en el primer partido de la Copa del Rey el mes pasado fueron el defensa central Carles Puyol (que había sido centrocampista en su juventud) y Eric Abidal, que ejerce de lateral y central al mismo tiempo y metió su gol con el aplomo de un delantero centro y la explosividad de un extremo.
En cuanto a Xavi, es, claramente, el director de orquesta en el centro del campo, pero recupera balones como Mascherano cuando jugaba en Inglaterra. Messi también recupera, y con la fuerza y el timing de un lateral de toda la vida. El propio portero, Víctor Valdés, se ve más cómodo en el pase –es a lo que se dedica cuando no está parando balones– que Terry o Carragher. Además, Guardiola –el extremista radical de la filosofía Cruyff, el que impone el orden en el aparente desorden– le obliga a pasar el balón, porque el peor pecado es lanzarlo y permitir que se convierta en balón dividido, que el fútbol se reduzca al azar. La cuestión es minimizar el factor suerte haciendo que todos hagan de todo. Que todos sean jugadores híbridos. Como proponía Cruyff, pero quizá no se atrevía ni él a soñar que en el mundo real se podía. La posesión de balón es el principio sagrado, tanto en defensa como en ataque. Porque si el otro equipo no lo tiene, no hay necesidad de defender. La jugada es como una ola que crece hasta que rompe en las orillas de la portería contraria. Si no acaba en gol, el balón perdido queda lo suficientemente lejos como para no causar desconcierto defensivo.
Cuando los que juegan más atrás saben distribuir el balón, lo que ocurre es que cuando el balón se pierde, se pierde arriba, cerca del área rival. Con lo cual, el otro equipo tiene que recorrer todo el campo, superar todos los obstáculos de un conjunto bajo las órdenes de perseguir el balón como una jauría de perros de presa, para tener posibilidades de generar una ocasión de gol. Es un lenguaje nuevo el del Barcelona; un lenguaje que se aprende en los equipos inferiores del club, motivo por el cual grandes estrellas mundiales como Zlatan Ibrahimovic o Thierry Henry nunca acabaron de cuajar en el grupo e interpretaron el papel del patito feo.
Todo esto no lo entendió Alex Ferguson, el entrenador más veterano de Europa, tras la derrota de su equipo, el Manchester United, la primera vez que se enfrentó a este Barcelona, en Roma, en la final de la Liga de Campeones de 2009. Pensó que su equipo perdió porque tuvo una mala noche. Cuando se repitió la paliza en la final del mismo torneo en Wembley el año pasado, ahí Ferguson se rindió. Entendió que se había enfrentado no solo al mejor equipo del mundo, sino a uno que representaba un cambio de rumbo en la historia del deporte al que se había dedicado toda la vida. Otra leyenda, Pelé, pensó antes de la final del Mundial de Clubes en diciembre que su Santos tenía posibilidades de ganar al Barcelona. Se equivocó. La estrella del Santos, Neymar (al que Pelé había clasificado como mejor que Messi), también lo vio. Después de perder 4-0 reconoció que el Barcelona le había dado una lección de fútbol.
Lo mismo dijeron los ingleses tras caer derrotados en 1953 contra Hungría. Y son los propios ingleses los que han estado enviando emisarios de sus equipos técnicos a la Ciudad Deportiva del Barcelona esta temporada para aprender el lenguaje (Cesc Fàbregas lo llama el software) de los de Guardiola. Se ha visto a representantes del Manchester City, del Arsenal, del Chelsea y de muchos más equipos europeos observando atentos los entrenamientos del Barça, libreta en mano.
La influencia de este Barcelona se extiende a los seis continentes. Hoy día, uno va a Liverpool –por poner un ejemplo, ya que sucede igual en Guatemala o Madagascar– y ve jugar a los niños en un enorme terreno en las afueras de la ciudad donde hay 12 campos de fútbol. Algunos niños llevan camisetas del Liverpool o del vecino Ever­­ton; pero más aún llevan las camisetas blaugrana del Barcelona. Los entrenadores de los niños, que antes se limitaban a gritar –al clásico estilo inglés– “entra duro”, “pégale con ganas a la pelota”, ahora repiten una y otra vez: “pasa, pasa, pasa el balón”. Bobby Charlton, mito del fútbol inglés y estrella de la selección que ganó el Mundial en 1966, dijo en una entrevista con el diario As este mes que “todos los clubes deberían querer aprender de lo que hace el Barcelona”, cuya filosofía consiste en que “si tienes la posesión del balón y mantienes esa posesión, entonces tienes muchas posibilidades de ganar”.
Los elogios de Charlton, que en su día fue un fanático admirador del Real Madrid de Di Stéfano, demuestran el impacto que está teniendo hoy el ejemplo barcelonés en el país que inventó el fútbol. De la torpeza se ha pasado al refinamiento; de la fuerza, a la técnica; del espíritu del guerrero, a la inteligencia del espadachín. Y a la comprensión de que da igual si el jugador es alto o bajo, fuerte o menudo, con tal de que sepa tratar bien el balón. No se necesita un vehículo cuatro por cuatro, un sedán, un tractor y un fórmula 1. Se puede triunfar jugando con Minis. Los bajitos se defienden ante una mayor envergadura (como mandan los cánones de la naturaleza) siendo esquivos. Se defienden con su destreza, como un torero con su trapo. El tamaño, repetimos, ya no importa.
El Barcelona alimenta el sueño de cada niño que desea ser jugador de fútbol. La totalidad del mundo del fútbol se ha rendido ante la nueva visión del conjunto de Pep Guardiola. La palabra “Barça” ya es una referencia, en boca de todos los columnistas, de los entrenadores, de los jugadores del planeta. Uno dice “el estilo de juego del Barça” y todos saben exactamente de qué se está hablando; la imagen está sellada en el imaginario colectivo global. El Barcelona ha logrado algo más difícil de ganar que cualquier trofeo; ha ganado la admiración universal, incluso, si son honestos y serios, la de una buena parte de los aficionados del Real Madrid. Y la revolución en el campo de juego está dando lugar a una revolución en todos los rincones del planeta donde el fútbol se sigue, señal inequívoca de que estamos, precisamente, ante una nueva etapa en la evolución del fútbol.
El Barça se encuentra en lo alto de esa línea ascendente de la historia del fútbol: desde los inicios primitivos del deporte en el siglo XIX, vía las innovaciones –el nuevo concepto del espacio como clave del triunfo– de Chapman y Pozzo, el 2-3-5, el 4-3-3 y el 4-4-2, el catenaccio, los primeros indicios de fútbol total de los húngaros, luego patentado por los holandeses, al modelo de Ámsterdam perfeccionado que despliega el Barcelona de hoy, y a través del Barcelona a la selección española, campeona del mundo. Se puede trazar una línea directa, incluso, con aquella selección escocesa que empató 0-0 con Inglaterra en 1872. Ese equipo pasador jugó con una formación de 3-7. En una vuelta sorprendente a los orígenes del deporte, lo mismo hace hoy el Barcelona. Pero con una fluidez y variedad y efectividad y belleza de las que jamás podrían haber soñado aquellos honorables pioneros. Siguiendo una lógica darwiniana, se probó de todo. Lo que no funcionó se descartó, y lo que sí, se incorporó. Así se hizo la especie más fuerte. Hay, como dijimos al principio, equipos que llamamos grandes, muy grandes. En tiempos modernos, tras la llegada de la televisión, tenemos al Real Madrid, a Brasil, al Milan, al Liverpool, entre otros. Quizá este Barcelona nunca gane tantas Copas de Europa como el Madrid de Di Stéfano. Quizá por eso algunos puedan llegar a afirmar de manera convincente, pero nunca definitiva, que aquel pentacampeón europeo fue el equipo de clubes más grande de todos. Pero aunque el Barcelona de Guardiola no vuelva a ganar ningún trofeo más –aunque no sume ni uno más a los 13 de 16 ganados en las últimas tres temporadas– ha dejado su sello de manera irrevocable en la historia del fútbol. Nunca nada volverá a ser igual

Fuente