marzo 4, 2021

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‘Bicicleta, cuchara, manzana’, película-documental de Carles Bosch, recoge dos años de intensa lucha de Pasqual Maragall contra el alzheimer. En otoño de 2007, al ex Alcalde de Barcelona se le diagnosticó la enfermedad y tuvo que pelear contra la adversidad. A través de este diario íntimo hecho película, la opinión pública descubre la dureza de la enfermedad, centrada en una escena donde los médicos instan, cada día, a Maragall, a que memorice tres palabras, “bicicleta,cuchara, manzana”, con el ánimo de estimular su memoria y combatir sus lagunas mentales. La singular pelea de Maragall y su esposa contra la enfermedad es el hilo conductor de una película emotiva, que también se asoma al drama a otros enfermos y el empuje de la medicina y la ciencia para contrarrestar una enfermedad terrorífica. El fútbol también tiene una suerte de alzheimer. En su reino de ritos, tribus y símbolos, su memoria es frágil. O quizá nunca tuvo memoria. No recuerda, ni quiere recordar, nada. Este fútbol donde los operadores mandan, los clubes no pagan a Hacienda y donde la LFP es un caos, el imperio del resultado está por encima de todo. A los futbolistas que fueron héroes, a dos semanas vista, se les entierra si no funcionan al día siguiente. Al entrenador que lo ganó todo y se le exige ganar siempre. So pena de ser fusilado al amanecer, porque en este fútbol- perdón, negocio- está prohibido perder. El fútbol no tiene memoria. Sólo conjuga el verbo ganar y no perdona cualquier fracaso, por efímero que sea.

Bicicleta, cuchara, manzana, los Prometeos del fútbol somos los periodistas, que siempre mantenemos nuestra condición de invictos y postulamos sobre el fracaso ajeno, cuando no nos convertimos en asesinos de reputaciones. Todo forma parte de una hoguera de vanidades, primicias, exclusivas, resultados y pasiones, donde hay licencia para justificar cualquier cuestión, por grave que sea, que amenace la salud del negocio, sus fuentes o el poder establecido. No importa la verdad, sino la parte de la verdad que se quiere acentuar. No es relevante el fondo de la cuestión, sino las formas que lo adornan. No sirve contar una noticia, ni explorar en sus consecuencias, ni formular sesudos análisis. Aquí prima el periodismo de camiseta. Los gritos sobre la realidad, lo superfluo sobre lo noticioso. Así es este periodismo de la moda. El de falsos profetas y sumos pontífices que viven de señalar quién es un triunfador y quién es un fracasado, quién miente y quién dice la verdad (porque la verdad depende del color de la camiseta), quién vale y quién no (filias y fobias, según te concedan entrevistas o no te las concedan), quién es necesario y quién es prescindible (quién te puede hacer sombra y quién no). Y los periodistas, que nos hemos arrogado la facultad de convertirnos en presuntos altavoces mediáticos de este fútbol y en supuestos exponentes de las aficiones, somos personajes de una realidad paralela, ficticia y virtual, donde el mañana no existe, y donde las urgencias del presente fagocitan cualquier vestigio de memoria y análisis.

Bicicleta, cuchara, manzana, el Real Madrid arranca la Liga con dos partidazos y se vende que batirá el récord de goles de la historia de la Liga. Dos partidos después, bicicleta, cuchara, manzana, el Madrid tiene el peor arranque liguero en los últimos siete años. El periodismo le pide a Caparrós más Munianines y menos Koikilis. Bielsa, llega, cumple con eso y se lo echan en cara. El Athletic de Bielsa acumula uno de los peores arranques de su historia y se le echan encima pidiendo su dimisión, pero, bicicleta, cuchara, manzana, no conviene recordar que Caparrós ganó uno de nueve encuentros en su primera temporada, donde se tuvo paciencia con él. Mourinho, un excepcional entrenador y un maleducado sin fronteras, ha sido loado, mitificado y beatificado por los mismos que ahora, bicicleta, cuchara, manzana, le han puesto a los pies de los caballos por un par de malos resultados. Falcao la rompe y el Atlético también, así que el periodismo aprovecha para el oportuno pesebreo hacia Cerezo que, bicicleta, cuchara, manzana, sigue siendo el mismo condenado por apropiación indebida de un club donde la prensa cree que un par de victorias valen para justificar que un tío se quedara con un club sin poner un euro. El fútbol se cansa del duopolio de Madrid y Barça, de su tiranía y abuso en el reparto de los derechos televisivos, pero bicicleta, cuchara, manzana, como el Betis va líder en estas cuatro jornadas, el ventajismo ilustrado pasa factura a Del Nido y saca su lado más fariseo, como si no fuera una realidad que los contratos de las teles han comvertido esto en una jungla donde sólo juegan dos y sólo pueden ganar dos. Hay quien presume de que esta es la mejor Liga del Mundo, pero bicicleta, cuchara y manzana, son los mismos que protestan por los horarios, que cuando llega Navidad se acuerdan de la Premier y que, cuando hay una huelga por impagos, dicen que Astiazarán debería dimitir.

Hoy les van a contar que esta Liga es modélica, que el Betis aspira a ganarla, que el Atlético es el favorito ante el Barça de largo, que el Valencia es un rodillo, que Guardiola no quiere renovar, que Bielsa es muy malo y que el Madrid es un desastre. Tratan a los espectadores como si tuvieran alzheimer. Bicicleta, cuchara, manzana.

Fuente: http://es.eurosport.yahoo.com/futbol/ruben-uria/article/29056/

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